Cristiano Ronaldo 2009-2015: la evolución

Cristiano Ronaldo es distinto al que llegó en 2009 al Real Madrid. Ha ido acercándose a la posición de delantero centro, pero… ¿Qué ha modificado en todos los conceptos del juego y cuál ha sido su evolución?  ¿Ha sido para mejor? ¿Cómo ha conseguido no ya mantener, sino aumentar sus increíbles ratios goleadores? 

(Para la elaboración de este estudio sobre el juego de Cristiano Ronaldo se han tomado como muestra todas sus participaciones en Liga y Champions desde la temporada 2009/10 hasta la temporada pasada, la 2014/15. Los ratios son por cada 90′ minutos de juego, como siempre, y no por partido, ya que en algunos encuentros disputó menos de 90′ y eso desvirtuaría su estadística).

GOLES, REMATES Y EFECTIVIDAD

Empezaremos por lo más importante. Progresivamente, y aunque parezca increible, Cristiano Ronaldo ha aumentado en sus seis temporadas completas de blanco su ratio goleador. De 1,01 goles cada 90′ con Pellegrini ha pasado a su mejor registro, 1,25 goles cada 90 minutos en el segundo año de Ancelotti. Su curva goleadora es una escalada constante con la interrupción de la temporada 2012/13. Esta es la base para interpretar el resto de estadísticas del crack de Madeira.

En cuanto al número de remates, se observa que Cristiano Ronaldo se ha mantenido constante todo este tiempo (alrededor de 7 chuts cada 90 minutos) salvo en la temporada recién concluida, donde de media remató una vez menos por partido (6 veces cada 90 minutos). Esto coincide con un aumento significativo del número de veces que buscó un remate de algún compañero, como veremos más adelante.

En cuanto a su efectividad o pegada (%goles por remate), también se observa una leve aunque constante evolución positiva desde el 14% de pegada de la 2009/10 hasta el 20% que exhibió en la temporada recién concluida, la 2014/15, en la que terminó con 48 goles en Liga y 10 en Champions en 296 remates y 4164 minutos disputados.

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El gráfico anterior no refleja con la fidelidad suficiente el asombroso, casi inexplicable y constante crecimiento de los ratios goleadores de Cristiano año tras año. Esto se debe a que en el mismo se contiene también la línea de remates, 8 veces superior a la de goles, lo que distorsiona ligeramente la representación del resultado. Si ajustamos el eje Y (vertical) a los parámetros en los que se mueve un goleador, lo apreciamos mejor.

Hay que decir también que un incremento de 0,25 goles por partido/90′ puede parecer insignificante pero en realidad es tan valioso (un gol más cada 4 partidos) como difícil de lograr.

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¿DESDE DÓNDE MARCA CRISTIANO?

Entrando más en profundidad en los goles de Cristiano Ronaldo, podemos observar cómo ha ido anotando menos goles desde fuera del área con el paso de estos seis años (del 24% al 9% de su total) a la par que incrementaba su porcentaje de goles marcados en el área pequeña (del 6% al 19% de todas sus dianas). Es decir, remata más cerca de la portería (aunque su número de disparos lejanos sigue siendo abrumador. En sus primeras temporadas se movió en torno a 130 remates fuera del área en cada una entre Liga y Champions, mientras que en las tres siguientes redujo ese número a unos 90 disparos lejanos. En todos los casos en torno a uno de cada 20 disparos fuera del área, aproximadamente, fue gol).

Poco a poco se va haciendo un 9 más clásico y menos un desequilibrador de banda. Parte desde la izquierda, pero suele ocupar muy a menudo posiciones de remate en las finalizaciones del Madrid, mientras que Karim Benzema es quien suele ocupar el espacio que deja en la izquierda en esas ocasiones. Lo estudiamos en su momento al detalle. 

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ASISTENCIAS Y PASES CLAVE

Como decimos, el menor número de remates cada 90′ de Cristiano en la última temporada coincide con su mejor ratio de asistencias (0,4 cada 90 minutos). En cuanto a pases clave (pases que habilitan a un compañero para el remate, que no acaba en gol porque entonces sería asistencia), un ratio también muy importante, Cristiano también mejoró en esta última campaña, aunque más o menos se ha mantenido estable en todo el periodo analizado. (En 2009/10 logró su mejor ratio con 2,6 pases clave por cada 90 minutos, pero también lo hizo conjuntamente con su peor dato de asistencias, sólo 0,2 cada 90 minutos).

El dato interesante es la suma de asistencias + pases clave, o cuánto busca Cristiano el gol de sus compañeros. La pasada temporada fue máximo asistente del equipo madridista (19 entre Liga y Champions), y eso se nota: promedió 2,4 pases para el remate de un compañero, su mejor guarismo desde la 2010/11, en el primer año de Mourinho. Tras mantenerse estable entre 2011 y 2014, en este pasado ejercicio, Cristiano jugó algo más para sus socios en el frente de ataque, aunque nunca con la frecuencia del año de su debut pero sí favoreciendo más el acierto cara a portería de sus compañeros. Pisa más el área pero se asocia más cuando ocupa los costados o la frontal, en detrimento de los remates lejanos, como acabamos de ver, y de los regates que intenta, como veremos ahora.

Otro dato interesante, sin ser Cristiano un especialista en ello, es el de pases entre líneas con remate de un compañero. Es una de las suertes más difíciles del fútbol, la de entregarle el balón en ventaja a un jugador de tu equipo superando una o varias líneas defensivas del rival. Añade muchas plusvalías al juego pero es un arte tan fundamental complicado de dominar. No es muy habitual, como apuntamos, ver a Cristiano (sí a Messi) en estas lides. Su promedio en estos años, con despreciables oscilaciones, se mantiene estable en torno a 0,3 de estas acciones cada partido, es decir, un pase entre líneas para remate de un compañero cada 3 encuentros.

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REGATES

Aquí podemos apreciar, como apuntábamos antes, un cambio pronunciado en la manera de jugar de Cristiano Ronaldo: ha ido intentando menos regates con el paso del tiempo. De los 3,2 regates exitosos que promediaba cada 90 minutos en su primera campaña en el Madrid ha pasado, en una constante involución, a casi la mitad (1,7 regates exitosos cada 90 minutos). Su porcentaje de éxito en el regate sí se ha conservado estable alrededor del 52% (la salen bien la mitad de los que intenta), por lo que podemos deducir que cada vez intenta menos regates, no que los haga peor.

El luso ha ido descartando progresivamente el uno contra uno de su repertorio de acciones fundamentales. Su mayor virtud para desequilibrar es la explotación de los espacios, ya sea con el balón controlado o con desmarques de ruptura. De ahí el incomparable número de disparos que consigue.

Esta estadística de regates debe también ir directamente ligada al aumento que veremos a continuación en su número de centros al área, así como a los parámetros que acabamos de ver de asistencias y pases clave. Juega algo más para sus compañeros que al principio.

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CENTROS

Como decíamos, Cristiano regatea menos pero asiste y centra más. El incremento del número de veces que pone el balón desde un lateral al área para encontrar el remate de un compañero también ha aumentado, aunque se observan picos y valles en su evolución. Esta última campaña centró el doble que en las dos predecesoras, lo que nos indica un ajuste en su juego: cuando avanza por un extremo del campo, normalmente el izquierdo, opta más veces por ponerla “a la olla” y menos veces por intentar un uno contra uno.

Su éxito en los centros también ha crecido significativamente, aunque no es muy elevado: ha pasado de conectar con un compañero del 15% de las veces al 26%, es decir, uno de cada cuatro de sus centros son tocados por un socio y no por un rival. La pasada campaña, por situarnos, efectuó 27 centros buenos y 75 malos.

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SALTOS O DUELOS AÉREOS

Uno de los puntos fuertes del crack portugués, tanto a la hora de atacar como para defender, especialmente jugadas a balón parado, que son las que le posibilitan integrarse en la faceta defensiva con más asiduidad. Cristiano Ronaldo, que gana más de la mitad de sus saltos (en la 2010/11 se impuso en 2 de cada 3 saltos, un ratio fantástico), ha incrementado en estas seis temporadas el número de duelos aéreos que gana para su equipo. Esto se debe, sin duda, a que participa más en labores defensivas, como decimos, en acciones a balón parado.

Esta tendencia se manifiesta claramente en sus tres últimas temporadas.

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FUERAS DE JUEGO

El conocimiento que sus rivales han ido adquiriendo de su fútbol junto con esa progresiva evolución hacia el puesto de delantero centro de la que hemos hablado, hacen a Cristiano Ronaldo jugar más al límite de la línea de offside, con lo que está más veces de las que quisiera en posición antirreglamentaria (Messi, por ejemplo, cae en fuera de juego 0,5 veces cada 90 minutos por las 0,9 veces que promedia Cristiano). Se puede ver claramente que, al participar más el argentino en la elaboración, vive menos al borde del reglamento en este sentido.

En cualquier caso, las cifras que promedia de una temporada a otra son más o menos similares a excepción de la primera temporada con Carlo Ancelotti, donde cayó en fuera de juego 1,4 veces cada 90 minutos que disputó.

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Pases

De nuevo se vuelven a solapar unos parámetros con otros. Hemos visto que Cristiano Ronaldo tiende a jugar más de 9, con lo que su participación en el juego del equipo, en la elaboración, en la creación de espacios, se ha resentido. Su número de pases ha descendido paulatinamente durante las seis campañas estudiadas: de 40,8 a 34,8 pases cada 90 minutos disputados.

En cuanto a su porcentaje de acierto en los pases, podemos decir que se mantiene en torno al 80%, aunque consiguió sus mejores ratios en las dos últimas temporadas. Pasa menos, pero levemente mejor.

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Pérdidas de balón

Directamente ligado a su mejoría en los centros y su descenso en la frecuencia de regates que intenta, Cristiano Ronaldo pierde menos balones con el tiempo. Tras la excepción de su primera temporada, donde aseguraba más las posesiones (posiblemente para ganar confianza en un entorno nuevo), ha ido mejorando en el apartado de las pérdidas de balón hasta promediar en el pasado ejercicio sólo 2,6 cada 90 minutos (una cifra más que aceptable para un jugador que arriesga como él. Por ejemplo, Messi promedia 3,9 pérdidas en estas seis temporadas).

*Pueden parecer pocas, pero se recoge lo que estrictamente se consideran “pérdidas”: cuando el rival te arrebata tu posesión del balón o cuando se lo das tras un mal control. Este sería el concepto de “pérdidas de balón”. Un mal pase o mal centro va a las categorías de pases y centros fallados, al igual que un salto, tackling o regate sin éxito tampoco se computa como pérdida.

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EN DEFENSA

Por último, analizamos el grado de implicación de Cristiano Ronaldo en el apartado defensivo del colectivo. Para ello, hemos sumado sus promedios cada 90 minutos de robos de balón, tackles (entradas terrestres) realizados con éxito, duelos aéreos ganados, despejes y bloqueos (tanto de disparos como de pases o centros).

Con un bajón precisamente en el año en el que se ganó la Liga de los récords, en el que aportó menos que nunca en defensa, más o menos promedia casi 8 acciones defensivas exitosas por encuentro, siendo la 10/11 y la 12/13 sus mejores temporadas en este sentido. Con Ancelotti se aprecia un leve descenso respecto al global de los años de Mourinho (con quien tuvo su gran enfrentamiento precisamente porque el ariete madridista no quería quemarse en defensa hasta el punto que le ordenaba el técnico de Setúbal). Sólo en la Liga de los Récords Cristiano bajó sus promedios defensivos respecto a los años I y III de Mou. Se dedicó más a estar preparado para dar el zarpazo cuando el equipo robaba el balón que a ayudar a recuperar el balón.

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CONCLUSIONES

Como hemos visto, la gran conclusión es que Cristiano Ronaldo se ha ido acercando a la portería rival en estas seis temporadas: su número de goles desde fuera del área ha decrecido paralelamente al aumento de sus dianas desde el área pequeña. Además, en general, se observa que su participación en el juego disminuye mientras su ratio goleador aumenta año tras año.

Otro dato fundamental es que ha reducido el número de regates que intenta. Es un jugador aún individualista, sí, pero ha ido a menos en este sentido: cuando no está en situación de finalizar la jugada con remate, intenta menos regates para asistir y centrar más a sus compañeros, lo que le reportan a él y a su equipo menos pérdidas de balón. Juega más para sus compañeros, aunque sigue buscando el gol en 6-7 chuts por encuentro (más que nadie en Europa), con una efectividad alrededor del 16%.

Su menor participación en el juego de pases del Madrid, junto a esa posición de 9 que, al espacio, ocupa la mayor parte del tiempo, le definen más como un hombre de área que como un extremo desequilibrante. En realidad, tiene algo de ambas: obtiene la mayoría de sus situaciones de ventaja desde los costados con desmarques  de ruptura al espacio, pero termina finalizando con mayor frecuencia que ningún otro atacante blanco y desde posiciones de delantero centro, donde también tiene como ventaja, además de un excelente remate de primeras, la búsqueda y ocupación de los espacios.

En defensa, interviene poco y más o menos lo mismo durante las seis campañas. Se aprecia un claro aumento en el número de veces que disputa balones aéreos, dato explicado por su importancia a la hora de defender acciones a balón parado, jugadas en las que otros futbolistas menos fuertes en este apartado (Özil en su momento, o Benzema) esperan más abiertos para lanzar un posible contraataque. En transición defensiva y defensa organizada, apenas roba balones y su aportación es sólo testimonial como primera línea de presión. 

Todo esto, aunque es tendencia en seis temporadas, se acentúa en la última, donde más evidente se ha hecho el cambio en Cristiano Ronaldo.

Pero un ratio está por encima de todos y se ha visto incrementado temporada a temporada en su estancia en el Madrid: el gol. El más importante. El dato de los datos. Cada año marca más por cada 90 minutos disputados, y eso es lo increíble, dado que entrenadores y futbolistas rivales le conocen a la perfección. Es el gran valor añadido de Cristiano. Un delantero que sigue rematándolo todo, que ha cambiado regates por el remate de un compañero, que participa menos en el juego, que pisa más el área y que marca goles como nunca. Si, con la edad, sigue gestionando sus esfuerzos con inteligencia y ajustando permanentement su rol en el terreno de juego, Cristiano Ronaldo puede seguir en la superélite mundial varios años más.

 

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